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28 noviembre 2016

PAULINE OLIVEROS Momentos de escucha



Pauline Oliveros, pionera electrónica, compositora y acordeonista, acababa de realizar tres espectáculos titulados Four Mediations / Sound Geometrics en el Jewish Museum de Nueva York este mismo mes de noviembre. Nos dejó el pasado día 24 a los 84 años


El testigo de La Monte Young en su propuesta de un sonido meditativo y sensorialmente conectado con la idea de infinito resulta más evidente en autores como Riley, Oliveros o Palestine. Son intérpretes con mayor autonomía sobre el escenario, haciendo recaer en su discurso la función de autores-ejecutantes y en su capacidad como improvisadores. Estos autores, a diferencia de Reich, Glass, Adams o Monk, no llevaron su obra a un planteamiento escénico articulado. Su apuesta atribuye al compositor, en cierto modo, ser intérprete y gurú al mismo tiempo, o que sus instrumentos procedan de países como India, sean adaptados electrónicamente o se sirvan del espacio tanto como de la música que lo ocupa. 

El concepto room de John Cage es un laboratorio doméstico de creación y expresión. La repetición servirá de elevación espiritual como los mantras, el perfume sereno de Oriente comulga con una dimensión creativa más basada en la improvisación y el diálogo con uno mismo que en precisas reglas escritas. Esta “nueva música” que va surgiendo en la soleada California tiene curiosidad por la India, tierra espiritual e inspiradora de autores como Young o Riley. El concepto de armonía, composición e instrumentación varía hacia formas híbridas, que conjugan diálogo instrumental, tratamientos de electrónica, misticismo y arte conceptual.

Pauline Oliveros en el San Francisco Tape Center en los años 60

Algunos dicen que ella estuvo incluso antes que Riley. Pauline Oliveros (Huston 1932,  24 de noviembre de 2016) formó parte del equipo de San Francisco Tape Music Center, ciudad a la que se mudó desde Houston con 20 años. Para entender su obra hay que tener en cuenta una serie de recursos: improvisación, manipulación o conversión de instrumentos acústicos en electrónicos y uso del espacio escénico como “actor”. El eclecticismo performativo de Oliveros ha sido determinante desde mediados de los 60 en Pieces for wind octet and cash register. Pero si algo le caracteriza es el sonido y la respiración profunda (deep listening) de su acordeón, electrónicamente tratado en la importante pieza de 1988 titulada The roots of the moment. 



"La composición es improvisación congelada"
Igor Stravinsky





En ese periodo inicia una serie de espectáculos en los que profundiza en la reverberancia del espacio en el que tienen lugar. Estas experiencias contaron con el apoyo del trombonista Stuart Dempster y el vocalista electrónico Panaiotis, dando lugar a la Deep Listening Band. Oliveros ayudo a redefinir la improvisación electroacústica y facilitó la intervención en sus proyectos de músicos procedentes de distintos géneros (Primordial/ Lift, 1999). Mantuvo una intensa actividad como docente en Mills College en Oakland y en el Rensselaer Polytechnic Institute, además creó el Deep Listening Institute. Recientemente ofreció una conferencia sobre la diferencia entre "oír y escuchar".







26 noviembre 2016

BRAD MEHLDAU Una voz un eco


UNA VOZ, UN ECO

Encontrar la independencia creativa en un simple verso pianístico. Esa podría ser la frase que definiría el estilo de Brad Mehldau. Su arte y modernidad en el piano de jazz abarca el pasado abrazando el presente, desarrollando un discurso exigente y popular al mismo tiempo que esta compilación recoge en 4 cedés de conciertos en solitario 


Conocida es la ambivalencia anímica y literal de las dos manos de Brad Mehldau. De las cualidades para atrapar una sensibilidad clásica y vestirla de contemporánea habla su inventiva. Su estilo se expresa en los márgenes de la tonalidad sin hacer uso de los esquemas disonantes de otros autores del jazz contemporáneo como Keith Jarrett, Andrew Hill, Marilyn Crispell o Paul Bley. Se ha escrito mucho del legado romántico, que parece haber atemperado, del refinamiento melódico evansiano, más como un influjo emotivo que de estilo, del rico juego sincopado monkiano, que le permite perderse por vericuetos inimaginables, o de cómo puede pasar de éste al contrapunto bachiano con una naturalidad pasmosa.

La madurez interpretativa de Mehldau no ha economizado en gestos, participa de los recursos apasionados, de la herencia de los grandes pianistas de jazz y de las intrincadas líneas melódicas que cruza cuando escala en emoción. Su personalidad conjuga un hondo calado intelectual, el virtuosismo y la complicidad para describir la pasión. Posee el poder de convencer  y de seducir. Su abanico creativo, como decimos con un pie en la tradición del standard y la improvisación del jazz, otro en el mundo clásico y otro en el folk-rock y pop, se reparte en estos cuatro discos en otros tantos ejes temáticos: Dark/LightThe ConcertIntermezo/Ruckblick y E Minor/E Major.

El peso de equivalencias entre las partes del trío, con un pianismo caudaloso y pleno de ideas brotando a cada instante, pedía una conversación en solitario. La primera llegaría con Elegiac Cycle, trabajo en estudio de 1999
El arte compartido en Mehldau se ha centrado principalmente (salvo las colaboraciones con Joshua Redman, Pat Metheny, Marc Giuliana o Anne Sophie Mutter) en el formato clásico de trío según lo concibió Bill Evans. En sus primeras entregas discográficas (las demediados de los 90 para Fresh Sound) ya apuntaban una capacidad única para las transiciones lineales y el desarrollo temático con recapitulaciones. 

En el directo desde el Village Vanguard neoyorquino (The art of the trio vol. 2) se pudo calibrar el inmenso potencial expresivo del pianista junto a Jorge Rossy y Larry Grenadier. Desde entonces, el grupo sigue perteneciendo a la mejor tradición del trío, aunque el peso de equivalencias entre las partes pedía una conversación en solitario. La primera llegaría con Elegiac Cycle como trabajo en estudio con bastante pese conceptual detrás en 1999.


En Mehldau nunca cesa la refinación revestida de un sutil y cerebral color barroco. Su construcción reinventa las canciones populares al llevarlas a parajes insospechados, desnaturalizadas en su lógica gramatical pero nunca alejadas de su emoción 
  
Songs –disco angular para calibrar la evolución de su estilo– perfila de forma algo otoñal el enfoque con el que en la actualidad configura sus repertorios: estándares de jazz, clásicos de la canción y temas procedentes del pop y el rock (For all we know, Bewitched, bothered and bewildered, Exit music for a film) conjugando el presente con el pasado más remoto de la canción de jazz de Cole Porter o piezas que se remontan a principios del siglo pasado. Monk nunca se fue, aunque no se cite literalmente. 

Por parte del espacio integrado de pop y folk-rock al conpeto standard, que suele adoptar un tono de solemnidad y aristocracia fingida, además de Radiohead o Nick Drake de sus inicios, Mehldau ha ido incluyendo en su recitales a piano solo a los Beatles (Blackbird), The Verve (Bitter sweet Symphony, vídeo) a Nirvana (Smells Like Teen Spirit) y también a músicos sin catalogación posible como Paul Simon.



La primera entrega en solitario extraída de un concierto fue Live in Tokyo (2004). Con él Mehldau entra en la historia de esa clase de eventos discográficos registrados a piano solo que arrastran a un gran número de seguidores, clásicos o de jazz, como en su día lo fueron los de Keith Jarrett. Los temas propios se construyen desde modos repetitivos y se abren paso a través del cruce de líneas. Como ya señalábamos antes, hay una predilección por cierta época, los años 20 y 30 Cole Porter con stride llevado a Bach, aunque George Gerhswin sea el autor más y con Monk entre en un desafío deconstructivo de variaciones inauditas. 

En todo este tiempo, pese a abandonar el sentimiento romántico en el que flotaban sus progresiones melódicas, lo que no ha dejado de lado en solitario Mehldau, y que ya aparecía en Elegiac Cycle, es el dominio de patrones repetitivos, especulación meditativa articulada por adiciones e impulsos sensitivos

En todo este tiempo, pese a abandonar el sentimiento romántico en el que flotaban sus desarrollos y progresiones melódicas ahora más dirigidas al gospel, lo que no ha dejado de lado en solitario Mehldau, y que ya aparecía en Elegiac Cycle, es el dominio de patrones repetitivos, especulación meditativa articulada por adiciones e impulsos sensitivos.

En Mehldau nunca cesa la refinación revestida de un sutil y cerebral color barroco. Su construcción reinventa las canciones populares al llevarlas a parajes insospechados, alejadas de su lógica gramatical pero nunca de su emoción.

BRAD MEHLDAU 
TEN YEARS SOLO-LIVE


Lista de temas: DARK/LIGHT Dream Brother; Blackbird; Jigsaw Falling into Place; Meditation I – Lord Watch Over Me; And I Love Her; My Favorite Things; This Here; THE CONCERT Smells Like Teen Spirit; Waltz for J. B. ; Get Happy; I’m Old Fashioned; Teardrop; Meditation II – Love Meditation; Holland; Knives Out; INTERMEZZO/RÜCKBLICK Lost Chords; Countdown; On the Street Where You Live; Think of One; Zingaro/Paris; John Boy; Intermezzo in B-flat major, Op. 76: No. 4; Junk; Los Angeles II; Monk’s Mood; Knives Out; E MINOR/E MAJOR La Mémoire et la Mer; Hey You; Bittersweet Symphony/Waterloo Sunset; Intermezzo in E minor, Op. 119: No. 2; Interstate Love Song; God Only Knows


Brad Mehldau: piano Nonesuch Records 2015




09 noviembre 2016

M.A.P MEZQUIDA-AURIGNAC-PRATS Un viaje anticipado al jazz del mañana




Ya venían haciendo la guerra por su cuenta, pero decidieron juntarse para ganarla. De alguna manera ya lo habían hecho, empleándose a fondo en proyectos personales o compartiendo su audacia en proyectos de terceros. Sea como fuere, el jazz español no había descubierto horizontes jazzísticos tan ilusionantes como el que los tres jóvenes integrantes de M.A.P. están regalándonos desde que decidieron contar su verdad con una misma voz colectiva. Por Pablo Sanz



Los vértices de este fogoso triángulo lo forman el saxofonista malagueño Ernesto Aurignac, el pianista menorquín Marco Mezquida y el baterísta catalán Ramon Prats, todos ellos jóvenes talentos de de un tiempo que en sus respectivos movimientos, ya se ha sugerido, son anticipo de un mañana que ya está aquí. El año pasado se descubrieron al mundo como trío de ley, estrenando oficialmente su propuesta en el Festival de Jazz de Madrid, JAZZMADRID´15, y en lo que acabó siendo un estímulo para la música de nuestro país como hacía años que no sucedía. 

Nada como su discurso, pleno de inventiva, frescura y una extraña energía improvisadora que no se sabía muy bien de dónde procedía, había generado tanta expectación y, sí, ilusión, pues desde los hallazgos de maestros icónicos recientes del género como Chano Domínguez, Jorge Pardo o Baldo Martínez nunca antes se nos había revelado un lenguaje tan definido, tan propio, tan inteligente y tan expresivo. Ahora, con ese año de fogueo a las espaldas, acaban de editar su primer disco, de título homónimo(ver más abajo), y aunque la experiencia no alcance la majestuosidad musical de sus directo , ya cabe decir que será uno de los discos de la temporada.


"El disco es como una fotografía, una primera fotografía sonora de este trío"
Marco Mezquida
En palabras de Mezquida, ese nuevo Agustí Fernández de nuestros escenarios, la grabación del disco “fue muy natural, cada uno aportó algunas ideas que visualizaba para esta formación, diversos conceptos y planteamientos compositivos o improvisatorios, que luego fueron expuestos y desarrollados de manera natural, apoyándonos en nuestras respectivas facetas de improvisadores, compositores e intérpretes”. Mezquida (Menorca, 1987), es una de las mayores sensaciones que ha tenido el piano de jazz en los últimos años.

Su autoridad expresiva ha sido reclamada por numerosos jazzistas españoles, teniendo en su haber discográfico 33 álbumes, 7 como líder o co-líder. Al igual que otros intérpretes de hoy, su pianismo tiende puentes entre los teclados de Bill Evans y Keith Jarrett, incorporando otras influencias contemporáneas como las remitidas por maestros de la talla de Agustí Fernández; todo ello se traduce en un discurso plagado de erudición y lirismo, ya que posee un fraseo melódico íntimo y poético.


"Queremos que el público viaje, sufra y sonría con nosotros"
Ernesto Aurignac
Delante de él, o mejor dicho a su lado, la voz protagonista del trío procede alto saxofonista Ernesto Aurignac (Málaga, 1982), uno de los saxofonistas más imaginativos y originales de nuestras escena, dándose a conocer al gran público incrustado en distintos proyectos del pianista Chano Domínguez, así como siendo miembro de ese cuarteto urgente que es Sindicato Ornette Coleman. Tal es su ambición jazzística que acaba de publicar su primer disco como líder, UNO, en formación de orquesta y con invitados como Perico Sambeat; lo sorprendente no es su altura de miras, sino los resultados que rubrica, firmando el que será sin duda uno de los discos del año. El malagueño acaba nuevo disco, Anunnakis, en alineación de quinteto.



La música de M.A.P. es un fogonazo de algunas de las mejores esencias de la libre improvisación jazzística, aunque en palabras del propio Aurignac sea “música verde”. “Música libre contemporánea del siglo XXI”, replica Mezquida, mientras Prats reflexiona: “Uff, ni idea. No nos lo hemos planteado... Supongo que si se habla de etiquetas, la más correcta sería Jazz. No sé si en la forma, en los temas o en la estética, pero en términos de espíritu, es jazz sin lugar a dudas”.

"La infinidad de caminos que vamos recorriendo en cada concierto y cómo abordamos cada tema en tiempo real te hace sentir que el grupo está vivo"
Ramon Prats

Ramon Prats, el tercer hombre, cuenta igualmente con una corta, pero intensa trayectoria, coincidiendo con Aurignac en Sindicato Ornette y acompañando a jazzistas como Dave Kikoski, Esperanza Spalding, Mats Gustafsson... Vestido como está de gregario, cabe reseñar su proyecto más personal, Pandora Quartet, cuya prolongación discográfica fue la gran triunfadora el año pasado en los premios que concede la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Catalunya (AMJM). 



El baterísta tiene las cosas claras con respecto a los primeros pasos que está dando M.A.P.: “La música es quizás el arte más abstracto y por lo tanto la conexión emocional es muy subjetiva. A veces uno puede sentir ira o estar muy cansado o enfermo mientras graba una canción y no tiene porqué ser la huella emocional que tienes que percibir para disfrutar la pieza. En mi caso, no hay una huella emocional concreta. Me quedo con la sensación de fluidez. Conseguir fluidez en el discurso, no quedarse rígido o encasillarse en lo que ya sabes que funciona, buscarle la sonoridad y el discurso musical a cada tema cada vez que se toca como si fuera la primera…"


Se llaman M.A.P. y queda claro que han llegado para quedarse.

 MAP cd

REVISTA SCHERZO nº 321, septiembre 2016
Fotos para noiself por Patricio Musalem


04 noviembre 2016

JAVIER NAVAS QUARTET Finally in my hands

Juan Galiardo, Javier Navas, Bori Albero, Javier Domínguez

JAVIER NAVAS QUARTET Finally in my hands


La escena malagueña, como expusimos no hace mucho en un amplio dossier en la revista amiga Tomajazz, es una de las más activas de nuestro país. En ella sobresale Javier Navas, vibrafonista que desarrolla un estilo decididamente melódico en un instrumento, mitad percusión y melodía, que siempre ha aportado modernidad al jazz precisamente por esa ambivalencia de funciones y por su dimensión tímbrica, distinta del piano, que barniza los unísonos y crea alturas y atmósferas. Este formato reforzado pero exigente en el equilibrio melódico de piano y vibráfono tiene un referente indiscutible, Bobby Hutcherson (Gary Burton siempre buscó combinaciones con guitarristas), músico que nos dejó en agosto y cuya inspiradora obra se deja sentir aquí.
La principal razón de este disco es dejar constancia de un sonido maduro y fresco a la vez, curtido de experiencias que se destilan en el estudio. Una música que recoja la energía y fluidez de un grupo que viene funcionado desde hace dos años

Esta publicación pretende plasmar el estado de madurez de un grupo que lleva tocando dos años y que ha contado con la colaboración de uno de los tenores con más personalidad y discurso dentro de un lenguaje mainstream (hardbop) del panorama nacional, el también malagueño Enrique Oliver. En realidad, Finally in my hands podría verse como una consecuencia lógica en el devenir de este conjunto y también como extensión de una amistad creativa que une las costas de Cádiz, Málaga y Almería. El término intermedio a algo poco fijado en partituras podría ser esbozar la melodía pensando en cómo será interpretada por cada uno de los actores. Habiendo contrastado el funcionamiento en vivo, la principal razón de hacer un disco para los músicos de jazz es dejar constancia de un sonido consolidado en el escenario.

El cuarteto cuenta con la colaboración del saxofonista malagueño Enrique Oliver, a la derecha 

El tema que abre el disco comienza con una hermosa y original introducción. Es Verdes Curiosos una composición que avanza impulsada por el apuntalamiento del piano en acordes que recuerdan a los de McCoy Tyner para Coltrane, mientras que es perfectamente vertebrado en su columna rítmica por un contrabajo poderoso, omnipresente. Abstract Blues comienza con una figura en requiebro y luego camina seguro sobre la línea de bajo. Son los primeros acordes algo disonantes del piano los que dan personalidad "abstracta"; pero con el primer solo del vibráfono se dibuja una sonrisa elegante y distendida que recuerda Henry Mancini. American Song es una balada que desprende clima de intimidad, de standard. Constant es un corte veloz, de intensidad rítmica y cadencias que se superponen creando tensión, mientras una melodía dibujada por vibráfono y saxo la atraviesa. Estupenda sección rítmica. 

El canto del Caos también tiene una apertura brillante que sugiere al Modern Jazz Quartet de John Lewis, de refinación clásica y tiempos muy contrastados entre el vibráfono, más pausados, y sección rítmica. Este corte cuenta con un estupendo espacio para trío de piano donde se luce Galiardo. It`s all about rain (Bh) deja claro que este formato de piano-vibráfono con groove parte del legado del sello Blue Note y Bobby Hutcherson, a quien va dedicada, donde no se pierde de vista la construcción en bloques, de nuevo, de McCoy Tyner al piano. Despide Navas el disco abriendo en solitario un espacio que parece estirarse en Never after, dejando la respiración contenida a un tono deshinibido que se abre a cadencias pop que recuerdan a Manú Katché.

Finally in my hands, el tema que da título a este disco, se coloca justo en el centro de la lista y sirve de síntesis de las músicas que habitan en él, todas ellas convergencia de estilos que Navas personaliza desde la refinada modernidad del sonido Blue Note, el que deja atrás el hard bob y evita el free jazz para servir a la degustación melódica soul y los patrones funky. Un sonido híbrido, bien timbrado y sólidamente construido desde las imaginativas aperturas -no olvidemos la influencia del piano de Bill Evans en los vibrafonistas- con unos desarrollos solistas concentrados. Un trabajo de fácil escucha sin llegar a ser ligero, en el que se intuye un directo generoso y disfrutable de principio a fin.

Javier Navas vibráfono, Juan Galiardo piano, Bori Albero contrabajoDani Domínguez batería ​ Enrique Oliver saxo tenor (en 4, 5, 9). Ambar Records, 2016. 
01 Verdes curiosos
02 Abstract blues
03 American Song
04 Constant
05 Sky dive
06 Finally in my hands
07 El encanto del caos
08 It's all about rain (to B.H.)
09 Tú no me conoces
10 Never after 





02 noviembre 2016

LEANDRO PERPIÑÁN Por ahí viene Costi

LEANDRO PERPIÑÁN
Por aquí viene Costi 

Juan Galiardo (piano), Arturo Serra (vibráfono), José López (contrabajo), Jo Krause (batería), Leandro Perpiñán (saxo tenor)Grabado en Sevilla, marzo de 2016 y producido por Leadro Perpiñán. Visiones Musicales-001.

Un día de 1945, volviendo a casa del colegio, Jackie McLean, con  14 años, hace una parada en un puesto de perritos calientes de Harlem. En la radio suena It was Blowing the Blues Away. Es la primera vez que escucha a Dexter Gordon, que ya despuntaba con Lionel Hampton. De Lester Young a Joe Lovano, la historia del jazz parece escrita por el saxo tenor. Ningún otro instrumento ha vertebrado tradición y avance como valedor de la esencia del blues y el swing. 

El saxofonista Leandro Perpiñán, nacido de los metales bruñidos en su Valencia natal, tenor esmaltado en la Berklee de Boston y luego  asistido por Eric Alexander, entrega su segundo trabajo bajo la premisa de hacer “jazz sin más”. Son siete los temas originales escritos para un grupo construido sobre la fórmula que empareja  saxo y vibráfono, con el sostén de piano y base rítmica. Jazz forjado en los años 50 que llega hasta el presente en un sugestivo formato, similar al proyecto reciente de Jorge Rossy tocando el vibráfono acompañado de otro gran tenor moderno, Mark Turner. Hoy se necesitan mentes que conecten el pasado al presente.


Artesanal y sincero, la presencia de nombres y lugares sentimentales en Por allí viene Costi invitan a un espacio de cercanía afectiva: “Buscaba que los temas fueran lo más melódicos posible”


Artesanal y sincero, la presencia de nombres y lugares sentimentales en Por allí viene Costi, que parten del apodo de su mujer desde el título, invitan a un espacio cercanía afectiva: “Buscaba que los temas fueran lo más melódicos posible, hechos sobre progresiones interesantes y reconocibles para los músicos”. Espontaneidad y complicidad son otros dos argumentos compartidos para esta sesión única de estudio realizada tras un ensayo: “Al grabar todos en la misma sala, es como si el oyente estuviera allí”. 

Juan Galiardo, Arturo Serra, José López, Jo Krause, Leandro Perpiñán


Afincado en Sevilla, esta ciudad extiende el puente entre Valencia y Andalucía que define al grupo. El vibrafonista valenciano Arturo Serra, que reside en Málaga, “es el músico con más sabiduría jazzística y del que más he aprendido en los últimos años”. El contrabajista José López, con un pie en Barcelona, mantuvo una residencia larga en Sevilla durante la cual pudieron tocar con frecuencia. Juan Galiardo fue el primer músico con el que colaboró Perpiñán al volver de Boston, donde ambos estudiaron, aunque nunca pudo contar con él para sus proyectos. Además, figura como pianista en casi todos los discos de Serra. López y Galiardo, ambos de Cádiz, coinciden en proyectos del saxofonista Pedro Cortejosa. Jo Krause era la conexión menos evidente. El baterista catalán había participado en el trío del bajista sevillano Jaime Serradilla...“le vi en directo y quedé maravillado”.
Por allí viene Costi es un trabajo hecho con un amor sin aditivos, jazz honesto de principio a fin. Perdurará sin haber pensado en el mañana 
Esta música se mueve por la corriente principal del jazz y la diversificación de estilos abierta por el hard bop y Blue Note. El esquema de exposición, rotaciones solistas y recapitulación es clásico. Primavera valenciana es blue-bossa, balada con matiz brasileño que desprende espacio y clima a lo Joe Henderson. De Quart a Picassent, procedencias de Perpiñán y Serra, es una mezcla desenfadada que une instrumentos y los cercanos estilos boogaloo y funky. Voluntat es el tema de mayor pulso sostenido, se presenta con un balanceo de blues y continúa en un swing intenso que respira a Coltrane en cuarteto. The Pretender es bop a ritmo de claqué y espíritu joven, el de Benny Golson, que el grupo cita unido y desarrollan los solos de saxo y piano. Por allí viene Costi es una melodía contagiosa y fácil de tararear en su caminar monkiano, con destacado solo de vibráfono. Hermes The Messenger, dedicado a su hijo, presenta el peculiar unísono de saxo y vibráfono con acordes de sujeción de piano, se trata de un tema desenfadado y elegante, mensajero de una alegría interiorizada que recuerda a Stan Getz. Candela is back!, dedicada a la hija de una amistad, tiene un latido pendular sobre el que se cruzan figuras rebuscadas resueltas de manera abierta y animada, como anunciando una buena noticia.  

Por allí viene Costi es un trabajo hecho con un amor sin aditivos, jazz honesto de principio a fin. Perdurará sin haber pensado en el mañana.