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31 marzo 2017

CRAIG TABORN Daylight Ghosts

CRAIG TABORN 
Daylight Ghosts
Craig Taborn (piano, electrónica), Chris Speed (saxo, clarinete), Chris Lightcap (bajo), David King (batería, percusión electrónica). 
Nueva York, mayo de 2016.

Más allá de las constelaciones de Sun Ra, hay un espacio hecho de materia enigmática mas no oscura. La perplejidad que causaba su música se debía justamente a que se situaba en la modernidad. Ya lo decíamos en la lista que elaboramos para otro medio en 2004 al incluir a Taborn como valedor de futuro. "Al cruzar la barrera de la vanguardia, el creador puede buscar el camino más corto a la especulación, el sendero ya trazado por otros o la estela de su propio arte". Así abríamos el comentario sobre su segunda publicación en ECM Chants, trabajo a trío que mantenía los criterios de inmersión en su propio estilo ya reflejados en su debut a piano solo Avenging Angel. Estos títulos tenían un sonido que invitaba a bucear en él, no a quedarse en la superficie.










    El tercer disco en ECM propone un escenario más abierto y despejado del carácter exigente y algo subterráneo de las dos entregas anteriores. Cuenta para ello de un cuarteto cuya elocuencia le permite construir un mensaje más abierto y comunicativo al lado de  Chris Speed, David King y Chris Lightcap
(de izquierda a derecha en la foto), 
Taborn cuenta con un cuarteto se diría perfecto para esta intención, todos músicos con una personalidad adaptativa que impide constreñir el mensaje. Chris Lightcap contó con Taborn en el estimulante y vigente grupo de estrellas de la vanguardia que es Bigmouth, un proyecto colorista que filtra ritmos africanos (suya es la apertura al bajo en Ancient), aunque lo hace para que toque allí el Fender Rhodes, es decir, con timbres eléctricos que también aquí aparecen pero sin teclados. Chris Speed es un músico todo terreno en los vientos, clarinete y saxos. Ha participado en formaciones definitivas para el avance lingüístico de las últimas décadas como el Bloodcount de Tim Berne, los proyectos clásicos de Uri Caine o el Claudia Quintet de John Hollenbeck. Su estilo versátil y seguro, sin estridencias ni gestos de ego virtuosístico, basado en acentos y líneas alargadas fácilmente adaptables al redondeo en unísonos, hacen de él un compañero solvente, de lectura rápida e interpretación ajustada al criterio del momento. David King (presente en el citado Junk Magic, aquí en más acústico) proporciona a la batería un juego menos latente y en planos que el de Gerald Cleaver, más ornamental y expresivo.

Este tercer disco en ECM propone un escenario más abierto y despejado del carácter exigente y algo críptico de las dos entregas anteriores, obras, quizá por esa razón, dotadas de un largo y estimulante recorrido en la escucha. En resumen, Daylight Ghosts es una combinación animada del carácter propio de su discurso, reconocible en Ancient y Phantom radio, dos piezas de belleza e intensidad crecientes rotundas, donde la música busca una salida anunciando un desbordamiento. Ahí encontraremos esa articulación geométrica y cromática desarrollada en varios planos, de líneas que se suman (New Glory) y un uso burbujeante de la electrónica como gotas de mercurio (The great Silence) o como plataforma de signos circulares (el piano de Ligeti) que impulsan un cambio que se acaba precipitando (Daylight Ghosts).

Una de las primeras ocasiones que tuvimos de conocer a Taborn, aún desconocido para el aficionado atento, fue junto al maestro Roscoe Mitchell dentro de su conjunto Nine To Get Ready (1999). En ese memorable trabajo se recogía un tema titulado Jamaican Farewell, hermosa composición algo sombría y apesadumbrada que aquí se recupera con un tono más luminoso e impresionista (clarinete). Una lectura en la que reposa el mensaje figurativo que desprende este disco agraciado por un movimiento cambiante y una voluntad comunicativa. Un trabajo que es vía de acceso directo al universo de este músico fundamental.


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