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20 abril 2017

LAS CANCIONES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA de BRIGADA BRAVO & DÍAZ Milicias populares


 BRIGADA BRAVO & DÍAZ


Milicias populares

Entre grupos de mediano tamaño que pueden funcionar como una banda de pueblo o una fanfarria (los celebrados casos de la Liberation Music Orchestra y el Willem Breuker Kollektief) y proyectos adscritos a formatos y lecturas contemporáneas en el jazz como los de Ramón López y Agustí Fernández, sin duda la propuesta de Antonio Bravo (guitarra) y Germán Díaz (zanfona) describe una  humildad que destapa en la escucha acierto y originalidad en el enfoque.



Músicas populares de la Guerra Civil (Producciones Efímeras/Galileo, 2008) es un homenaje sincero y emotivo que indaga en la vigencia del cancionero usando instrumentos fundamentales para la construcción y divulgación de folklores de distintas épocas y lugares desde su aparición en el siglo XV. El acercamiento a esta música, en ese diálogo entre improvisación y melodías tradicionales que rescata al folklore para situarlo en la contemporaneidad, queda reflejado en la acertada dedicatoria que Bravo & Díaz brindan a Egberto Gismonti y a uno de sus discos más hermoso Folk songs [1].

La ensoñación memorística que nos regalan Antonio Bravo y Germán Díaz surge del encuentro entre tradición y contemporaneidad, del contraste entre cancionero popular e interpretación jazzística, con el significado ampliado que confieren guitarra y zanfona

Otro de los puntos de interés de este proyecto reside en la confección de un repertorio alumbrado por el rigor expositivo del estudio que el antropólogo Luis Díaz Viana realizó sobre esta materia, autor, así mismo, de la presentación y las notas que acompañan a cada tema en el libreto. Ya decíamos al principio de este artículo que existía un núcleo de canciones, instaurado por la LMO, cuya difusión ha sido mayor que otras. La intención de la que participa la lista ofrecida por Bravo & Díaz simpatiza con el espíritu diverso y comprometido de las Brigadas Internacionales respecto a sus procedencias y condiciones. Así, en la sucesión de canciones van apareciendo unas que pertenecen al patrimonio oral como Los Cuatro Generales/Los cuatro muleros, otras que se remontan a conflictos bélicos pasados como Himno de Riego, Trágala y Si me quieres escribir, (guerras carlistas y de África), hay también algunas que se decantan por la militancia como A las barricadas, Canción del Frente Unido y La Internacional  (anarquistas en el primer caso, comunistas y socialistas en las otras dos) o bien provienen del extranjero como Bandiera Rossa y Au devant de la vie (Italia, Rusia/Polonia).


Germán Díaz a la zanfona, un instrumento perteneciendo a la familia del organistrum que el músico trae hasta el presente con un tratamiento avanzado en texturas y motivos


¡A las barricadas! (Rusia, Polonia, Alemania antifascista), asociada a los anarquistas (CNT española), abre el disco con un juego sobre las cuerdas del clavijero que recuerda a Gismonti. Justo con la entrada en tema de la zanfona surge la sorpresa. Se presenta acústica y melódicamente al unísono (en un rozamiento que produce ese sonido tan especial) y pasa al solo de guitarra, ahora eléctrica y con una suave distorsión, de Antonio Bravo, que se dobla a sí mismo en la línea de bajo.

 
Importadas, divulgadas o traídas por las Brigadas Internacionales, tras su  actuación en la defensa de Madrid, las canciones revolucionarias de los milicianos extranjeros se hicieron muy populares en la zona republicana, incluso circularon entre las tropas en varios idiomas
Separados por Los cuatro generales, los siguientes temas conforman dos bloques temáticos. El primero recoge “himnos” internacionales de fuerte contenido ideológico con autoría tanto en música como en letra; es decir, nacen desde la intención del creador y le confiere un tono “culto”. El segundo, en cambio, llega por transmisión espontánea, lo que conocemos como folklore.

Canción del Frente Unido (Hanns Eisler-Bertolt Brecht) introduce otro elemento importante en este disco como es la caja de música (Díaz), alegoría de la memoria que evoca un pasado. La guitarra acústica, en su función rítmica, cede el protagonismo al fraseo sentido de la zanfona, fundiéndose con la caja de música y la guitarra al final. La Internacional parece surgir de entre la niebla, desperezándose en el tiempo que marca una zanfona emulando el sonido de un tren de vapor. El final, como el principio, describe el movimiento de aceleración de un tren con una zanfona que se aleja en el túnel del tiempo.

De allí, como lejana o como de una radio olvidada es de donde parece salir la voz que a continuación entona: “Avanti popolo, alla riscossa, bandiera rossa, bandiera rossa…”. A diferencia de Haden, estos testimonios sonoros sacados de archivo operan en vacío, sin yuxtaponerse al discurso musical. En Bandiera Rossa/La joven Guardia la guitarra eléctrica, nuevamente con apoyo rítmico de ella misma, recuerda, en esa soltura candente con la que perfila la melodía, a Metheny. Au devant de la vie (Dimitri Shostakovich) es una versión raptada a una nana aunque su origen sea más imperativo: desde Rusia se instó a las Asociaciones de Escritores y Compositores soviéticos a crear obras para el Frente Popular español. Aquí se tituló En pos de la vida, su popularidad podría vino al ser banda sonora de la película El camino de la vida.



El bloque de folclore viene de la recuperación y adaptación de temas populares -con la suficiente antigüedad como Ay, Carmela para ser considerados tradicionales- sin duda ha insuflado savia nueva. Tres canciones inspiradas en coplas con raíces sirven para cerrar el disco. Himno de Riego (como Trágala) es tema popular andaluz (Málaga y Cádiz respectivamente) cuyo origen (instrumental) se remonta a las guerras entre liberales y absolutistas (s.XIX). Las cuerdas marcan un ritmo acompasado y mantienen el motivo secundario mientras que la zanfona define el solo. A ritmo marcial se cita la melodía y se resuelve en diálogo cruzado entre los dos instrumentos. Himno de Riego ejemplifica a la perfección las capacidades y las cualidades de sonido de este dúo. Arrión tenía una temática infantil basada en un mensaje inofensivo y con acentos en una sonora rima que fue adaptado para la lucha. El enfoque se resuelve introduciendo swing en la guitarra rítmica con relevos al frente de los solos entre eléctrica y una zanfona que coquetea con el sonido electrificado. Cierran al unísono.

Para concluir, Si me quieres escribir comienza con la zanfona emitiendo dos sonidos al mismo tiempo, función que resalta la familia a la que pertenece (organistrum), en la que se producía al mismo tiempo un sonido de bajo continuo en los bordones (aquí atmosférico en la introducción) y otro melódico por las cantoras. El sonido en la zanfona, pues, se naturaliza, aunque no en su expresión más afilada de sobreagudos. La guitarra, por su parte, descubre con claridad un fraseo y una distorsión que recuerda a John Abercrombie y que ya se había escuchado antes de forma más soterrada en Trágala. La caja de la zafona sirve, en este momento, de  percusión. El uso de pedales y loops opera de forma aumentativa en el juego cruzado de motivos. La tensión se desvanece cuando entra alegre la melodía de Si me quieres escribir. Los efectos entre ambos instrumentos, el emborronamiento de líneas que produce, sirve de contraste a la entrada diáfana de una melodía que conoce su “paradero”.

La ensoñación memorística que nos regalan Antonio Bravo y Germán Díaz surge del encuentro entre tradición y contemporaneidad, del contraste entre cancionero popular e interpretación jazzística y del significado ampliado que confieren a unos instrumentos que en la práctica, ya desde el Renacimiento, dan la posibilidad de tocar todas las voces de una pieza.



[1] Gismonti, Haden y Garbarek grabaron Folk songs en Oslo en noviembre de 1979, cinco meses después de Magico; éste se publicó primero, en 1980, y aquél un año después. No se completó la trilogía pese a la belleza y originalidad de un encuentro que desvelaba melodías de un folclore inexplorado, surgido de la unión de un brasileño, un americano y un noruego. Habría que esperar más de una década para que se editara el concierto de Haden y Gismonti, de 1989, perteneciente a las Montreal Tapes dedicadas al bajista. 




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